Pasó. Con sus 365 oportunidades diferentes, con sus altos y sus bajos. Pasó intenso e inadvertido y se llevó un poco de cada uno de todos , sin avisar. Con sus meneos y sus curvas, con sus luces, con sus sombras ,el año viejo se fue para darle espacio a otro, más nuevo, desconocido, incierto.

Un instante , un siglo. El beso inmortal que se escurre entre los labios . El sueño del despierto. Hablar con quien no sabe. Un vino con abstemios. La trama estéril del sinsentido de la vida. El goteo de esa grieta que llueve para adentro. Los días, las horas, los años.

La imposible inmortalidad del que escribe en tierra yerma. El abrazo de los hijos, la esperanza de los nietos. El aroma a café que espera la mañana y las rodajas de pan fresco que se agolpan en el alma.

Eterno el amor, el odio, la sonrisa. La lucha por salir de ahí antes que la brisa. El cielo y el mar en su eterna inmensidad y tus ojos negros que traen claridad.